Madrid-el mar-Madrid

Ya te he contado que soy una nostálgica. Voy planeando el futuro, pero no dejo de mirar de reojo al pasado; pero es que yo soy el resultado de ese pasado, así que no tendría que echármelo en cara.
El año comienza con nuevas expectativas, viejos y buenos amigos, valentía y más pulsaciones por minuto de las que debería tener -entiéndelo, demasiadas sensaciones me recorren. Cierro una etapa que ha durado un año y pienso que no sólo me ha dejado KO, sino que me ha hecho crecer. Me encantaría que pensaras lo mismo.
No sé cómo ordenar todo lo que tengo que decir, suenan mil canciones en mi cabeza.
Mi sur continúa imperturbable, mis raíces están afianzadas. Gracias a la madre tierra, por darme la vida y por ayudarme a no perder el norte, por el amor a borbotones, a quemarropa. Ojalá algún día esté a su altura. Nunca podré perdonarme el abandono.
Espero que Madrid, patria acogedora, no se haya enfadado conmigo por hablar de otra ciudad antes que de ella. Le debía un escrito. Me encantan su invierno, los paseos solitarios por el centro con el vaho disipando mis nieblas; me fascina el cuarteto de clásica de nuevos ministerios, y que la gente se pase de estación por estar absorta en el libro que lee; me hace ilusión que el metro salga a veces a la superficie, la solidaridad en la gente joven, la fuerza ciudadana para luchar y salir reforzada de los golpes. Me encanta que me llames para tomar un café, el té y el cruasán plancha de la facultad, haber aprendido a escaquearme y enriquecerme en la cafetería.
Cuando me falta el mar, vuelvo a su paz, me cargo de energía e intento canalizarla de forma positiva -no siempre lo consigo. Y entonces regreso a mi paraíso de la calle Rascón.
Un nuevo mundo llega. Gracias por seguir en mi barco. Pégame un toque cuando quieras.

fievel dijo
Hoy puede ser un gran día...
Estoy seguro que el nuevo viaje saldra bien ;)
La Ribera del Sena, te echa de menos.
10 Enero 2007 | 09:13 AM