Cómo contar, evaluar, decidir la vida... ¿Tienes tú la respuesta? No me mires así, yo soy la que plantea las preguntas, la inquisidora.
Pienso en mí a menudo -puntito egocéntrico-, en esta trayectoria multidimensional. También en lo que tengo que hacer; no me juzgues, ya me conoces.
Sabe que me encanta hablarte. Eres tú, no eres nadie, eres todos.
Adoro el café, adoro Madrid, incluso adoro tus regañinas. Siempre estás cuando vuelvo.
Pero regreso al principio. Quiero reflexionar.
¿Sopeso en función de éxito y fracaso? ¿De felicidad y desventura? ¿De guerra y paz o de crimen y castigo?
Hablando en serio, ¿qué crees que ha de ser la vida y cómo crees que he de concretarla? Nietzsche me soltaría un buen sermón.
Decubrir lo oculto, desvelar dignos secretos y contemplar de frente, clavarle los ojos a la existencia, pero sin predisposiciones.
Avanzo, aunque a veces me cueste despojarme de ataduras.
Soy más por ello y estoy orgullosa. Porque me entiendo más rica -y sin vitaminas de por medio.
Quiero seguir encontrando todo aquello que el destino me tiene preparado.
Cuéntame tus miedos, respira a mi lado. Te aguardo. Ojalá te convenzas.

Pdta: A mí, como a Carlos, también se me va la vida en cada palabra. Aunque yo sí espero que el amor que vuelve sea el que esperas.