Regreso
Aún existen instantes que me trasladan a otro lugar, tan lejos y cerca a la vez.
Un trance que podría ser una explosión, pero es contenido. A pesar de esa intensidad que quema.
No sé si es belleza o dolor, pero sé que llega con el atardecer de tu mirada, con los silencios que reemplazan a las lágrimas, con el poema que me deja sin respiración.
Es verdad que al final lo único que importa es el amor y la muerte. El resto es secundario, o transitorio.
No he podido hablar en muchos meses, la resignación ha obrado por mí.
Sin embargo, he recordado lo que Fran Gala guardó para evitar dañar a los demás, a riesgo de arrastrar en solitario una pena que jamás mereció. Y me imagino a Emilio padre buscando una solución a la prisión de ideas que resultaba este país, sólo por amor. Amor a una España envenenada y a una vida que disfrutarían sus hijos y a la que él miraría directamente a los ojos. Con la tranquilidad de la dignidad y el convencimiento de la justicia.
Por eso, por la memoria de un bisabuelo olvidado, porque yo no quiero ser cualquiera, ni transigir.
Vuelve a ser momento de ir más allá, de gritar.
Pero, por favor, no sueltes mi mano en este duro camino. Libertad siempre amenazada, como el traicionero corazón, desgajado en tiras tricolores, que nos sustenta.
Un corazón que no soporta la vulgaridad de su dueña.

Noemí dijo
Anhelaba tu regreso. Nunca serás cualquiera, viven en ti...
Gracias, pequeña gran mujer.
25 Junio 2008 | 02:48 PM