Oscuridad
Hoy he echado de menos a Dios. Hay veces que lo hago, aunque no sea algo que me guste reconocer.
Pero cuando el mundo parece estar cerca de una irrealidad que poco tiene que ver con los sueños, mi cuerpo no puede sostener a mi alma.
Y pienso en Dios. Quizá para poder culparle de la mediocridad o de la soledad.
Sé que es una insensatez, pero sigo resistiéndome a pensar que el hombre es un lobo para el hombre.
Y quién soy yo para buscar culpables, te preguntarás.
La justiciera de pacotilla, la adolescente esperanzada, la periodista sin palabras.
Necesito encontrar unos ojos para el sosiego, tu respiración en mi nuca, palabras de consuelo en la noche. Que me salves de la locura.
La vida ya no es un juego y mi escepticismo se está convirtiendo en enfermedad.
¿Por qué te empeñas en seguir creyendo en mí si mi brillo desapareció?
Sólo soy el fantasma de la mujer que amasteis. Un espectro a tientas que tiene ojos inútiles en un escenario de oscuridad.
Hoy soy derrota, aunque prometo morir en el empeño de buscar la alegría que un día enterré en algún armario.


Noemí dijo
Sigues siendo mi faro, hay mucha luz en ti, no dejes que la niebla de Albion te impida verla.
TQ
19 Octubre 2008 | 11:05 PM