La Coctelera

Violeta

El reverso del tapiz

22 Junio 2008

Regreso

Aún existen instantes que me trasladan a otro lugar, tan lejos y cerca a la vez.
Un trance que podría ser una explosión, pero es contenido. A pesar de esa intensidad que quema.
No sé si es belleza o dolor, pero sé que llega con el atardecer de tu mirada, con los silencios que reemplazan a las lágrimas, con el poema que me deja sin respiración.
Es verdad que al final lo único que importa es el amor y la muerte. El resto es secundario, o transitorio.
No he podido hablar en muchos meses, la resignación ha obrado por mí.
Sin embargo, he recordado lo que Fran Gala guardó para evitar dañar a los demás, a riesgo de arrastrar en solitario una pena que jamás mereció. Y me imagino a Emilio padre buscando una solución a la prisión de ideas que resultaba este país, sólo por amor. Amor a una España envenenada y a una vida que disfrutarían sus hijos y a la que él miraría directamente a los ojos. Con la tranquilidad de la dignidad y el convencimiento de la justicia.
Por eso, por la memoria de un bisabuelo olvidado, porque yo no quiero ser cualquiera, ni transigir.
Vuelve a ser momento de ir más allá, de gritar.
Pero, por favor, no sueltes mi mano en este duro camino. Libertad siempre amenazada, como el traicionero corazón, desgajado en tiras tricolores, que nos sustenta.
Un corazón que no soporta la vulgaridad de su dueña.

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7 Febrero 2008

La vida es maravillosa

Bienvenida, Manuela.
El mundo es tuyo.

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28 Enero 2008

Vida (la dama de la isla II)

Tu calidez ilumina en sueños.
Aislada en una isla.
Entimismada.
Recorro de memoria tu cuerpo, pero no puedo captar tu olor.
No tengo el alma fría, aunque está lejana.
Perder referencias agota, incluso cuando terminamos por asumirlas.
Son quiebros lamentados, como el haz que quita vidas, pero nos ata más a la vida.
No creo que sufrimiento sea sinónimo de vida, a pesar de todo.
Te guardo la risa para hacerte feliz. Milagros ocurren a diario.
Perdería la razón por oler tu cuello un solo instante.
No te asombres, ni temas.
Simplemente sin ti la vida es irrespirable.

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14 Enero 2008

Color e intensidad (o insensatez)

El ser humano no puede permitirse la nostalgia.
Humano, dicen.
Echar de menos no es lícito para la supervivencia.
Olvido.
Yo no sería de los primeros en la selección natural.
Prefiero tu imagen en mi mente, hacerme de sal.
Llueve en esta soledad material.
Oigo otras canciones, hay otras voces aquí.
Vida para la valentía de los que no tienen nada.
Aprovéchame.
Soy fiel a mis intensidades.
Haz lo que quieras, yo siempre te echaré de menos.

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11 Diciembre 2007

Instantánea

La tristeza ya tiene nombre.
Vivir es ir descubriendo palabras.
Vivir, ir recopilando recuerdos inquebrantables. Los recuerdos son el tesoro junto a tus abrazos.
Pronto tus abrazos serán recuerdos.
Miedos. Cierro y abro puertas, a veces sin demasiada claridad. Nunca con maldad, creo.
Me equivoco, por si no lo contemplabas.
Me absuelvo del diluvio en tu abrazo.
Sigo andando.
Pienso, me acuerdo de que respiro.
Sueño. Y luego, otra vez, la vida.
Todo está en los libros, me repito.
Pero entonces tus ojos me miran generosos y lo olvido todo.
Vuelta a caminar, la vida, los recuerdos.
Mi mente, tus manos.
Mis versos, la lejanía, mi mente.
Los versos de otros, muchos.
Islas distanciadas de mi continente.
Tierra firme: el mar de tus gestos.
Imágenes inventadas, un guión roto.
La naturalidad es para los fuertes.
Fortaleza, tu fe. Madrid.
Trato de decirte que no soy una diosa.
Nada es infalible, ni siquiera la muerte.
Justicia.
Palabras.
Debilidad.
La tristeza tiene nombre.
No el nuestro.

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19 Septiembre 2007

Raíz

Alguna vez te he hablado veladamente de ella. También, al existir, soy su amor genético hecho realidad.
Últimamente recurre mis sueños, probablemente para reivindicar su papel protagonista. No sabe que es insustituible, la ingenua.

Hace algo más de 23 años sucedió algo que cambió la vida de dos mujeres. No latía el corazón, ella no lo escuchaba. Y entonces un haz de energía las traspasó, vinculándolas para siempre.
Mejor que peor mi corazón bombea con fuerza para recordarle la grandeza de su entrega.
Mi madre es la personificación de la dignidad, la vigencia de la generosidad. Guía de almas atormentadas, maestra de náufragos.
No sabe que me da pánico no poder continuar el linaje por perderme un sentimiento tan eterno como el que ella me prodiga, por no llegar a entender por qué existe el mundo.
Sus ojos como bálsamo, sus palabras como aliento para seguir adelante. Siempre hacia delante, decía, y con la cabeza bien alta. Ella me enseñó que el camino más corto no siempre es el mejor. También que tenía que comerme la vida de forma salvaje. Porque quería vivir a través mío, extender sus vivencias. Esas que las circunstancias le impidieron protagonizar.
Además pone mis pies en el suelo y tengo la certeza de que me perdonará que no escriba un libro y que la haya abandonado.
A veces insiste en que aprende de mi fortaleza, ignorando que el origen de este mundo está dentro de ella.
Soy yo gracias a mi madre porque me transmitió seguridad, me animó a hacer realidad los sueños. Porque ella no vivió al máximo para reservarme lo mejor.
Vine a este universo sabiendo lo esencial porque ella ya me lo había transmitido con su energía, con ese código no escrito.
Un código que dura como la luz.

No sólo le debo la vida. Y ella lo sabe. Mi madre es el Amor.

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27 Agosto 2007

Porque me acariciaste para paliar mi mareo cuando apenas me conocías.
Porque diste dos pasos adelante.
Porque me llevas siempre al cine a ver la peli que me gusta.
Porque perdonas mi pereza de los sábados por la mañana y haces la vista gorda con mi falta de constancia.
Porque siempre hay solemnidad cuando me miras.
Porque estás convencido de que soy una gran periodista.
Porque me haces cosquis cada noche, desde hace años.
Por bailar conmigo y hacerme reír hasta cuando has estado cansado de la vida.
Porque haces favores a quien jamás te los devolverá.
Por ser el mejor jugador de ajedrez del mundo.
Porque para ti siempre estoy guapa, y me lo dices.
Porque no me crees y sonríes cuando digo que no te quiero.
Porque siempre tienes ganas de hacerme cosquillas.
Porque me has llevado a conocer el mundo y contigo ha llegado el mundo.
Por dejarme ser cursi.
Porque no te importa que no me sepa las canciones de los Dire Straits.
Porque nunca olvidas lo que te digo y siempre oyes lo que quiero contarte.
Porque me haces protagonista gráfica de nuestros viajes.
Porque me hablas en inglés inventado.
Porque en casa nunca hace frío.
Porque no te importa que te despierte por las noches cuando me encuentro mal.
Porque me traes el periódico cada día.
Porque me abrazas cada noche.
Porque has llorado mi amor.
Por mirar al futuro y arrasar en el presente.
Porque te acuerdas de sacar la guitarra de vez en cuando.
Por tus pies de Shrek.
Porque no eres vanidoso.
Por los malditos céntimos que hay por toda la casa.
Porque tienes una fuerza de voluntad envidiable.
Porque descubrimos la vida juntos.
Porque me explicas una y otra vez qué es el fuera de juego aunque sabes que tendrás que repetirlo al cabo de unas semanas.
Por ir a recogerme al curro aunque estés reventado.
Porque tienes ansias de mí.
Porque ya no sé andar sin ti.

Por todo esto y tantas cosas, no te quiero de uno a diez. Te amo infinito.

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20 Agosto 2007

Historia de amor

Nunca había entendido a los poetas que escribían cantos de amor a las ciudades, algo tan inerte e impersonal. Por fortuna, el destino es sabio y nos coloca frente a frente con la falta de creencia o de miras.
He aprendido lo que es ser urbanita en Madrid, ciudad personaje de mi vida. Me he comprendido en sus calles, he crecido en sus noches, he llorado en sus plazas. Y me he superado inmersa en sus fríos.
No hay ciudad más cálida y versátil que ésta. Individual y ávida de secretos, Madrid te embruja después de haberte zarandeado para descubrir si mereces sus encantos.
Puedes elegir compañía o nutrida soledad. Siempre está dispuesta a hablarte, a ayudarte en la duda.
Vivo una historia de amor con esta ciudad. Creciente, como sus latitudes; intensa, como sus gentes.
No sé cómo voy a existir sin ella, huérfana de pasión. O lo que es lo mismo, cómo aprenderé a no perderme sin ti.

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